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La llegada del otoño transforma los paisajes y también nuestra cocina. Con las primeras lluvias aparecen diferentes tipos de setas comestibles, un producto muy valorado por su aroma, su textura y la capacidad de aportar matices únicos a cada elaboración.
No todas las setas tienen el mismo sabor ni se cocinan de la misma manera. Algunas son suaves y delicadas; otras presentan notas más intensas, terrosas o ligeramente dulces. Conocer sus diferencias permite apreciar mejor uno de los productos más representativos de la cocina de temporada.
En Asador Don Joaquín respetamos el momento de cada ingrediente. Por eso, durante la temporada de setas trabajamos con el producto disponible en cada momento, prestando especial atención al boletus, uno de los protagonistas de nuestra cocina.
Existe una gran variedad de setas aptas para el consumo. Cada una posee unas características propias que determinan su uso en la cocina, desde salteados y revueltos hasta arroces, salsas y guarniciones.
Estas son algunas de las variedades más conocidas y apreciadas gastronómicamente.
El boletus es uno de los tipos de setas comestibles más valorados. Su carne es firme, su aroma recuerda al bosque y su sabor presenta matices ligeramente dulces y terrosos.
Es una seta muy versátil que puede prepararse a la plancha, salteada, en arroces, en revueltos o acompañada de ingredientes que potencien su profundidad aromática.
En Don Joaquín trabajamos el boletus en una de nuestras elaboraciones más reconocibles: boletus con foie de pato, salsa de trufa y huevos. La intensidad del foie y la trufa se combina con la textura carnosa de la seta, mientras que el huevo aporta untuosidad y une todos los sabores del plato.

El níscalo es fácilmente reconocible por su tonalidad anaranjada y su carne compacta. Tiene un sabor pronunciado y ligeramente terroso, por lo que funciona especialmente bien en guisos, salteados y recetas tradicionales.
Es una de las variedades más vinculadas a la cocina de otoño y a las preparaciones sencillas, aquellas en las que el producto conserva todo su protagonismo.
La seta de cardo destaca por su sabor suave y su agradable textura. Admite preparaciones muy diferentes, aunque suele cocinarse a la plancha o salteada con ajo, aceite de oliva y otros ingredientes de temporada.
Su capacidad para absorber aromas la convierte en un buen acompañamiento para carnes y guisos, además de ser una opción excelente para elaborar platos en los que se busca equilibrio sin ocultar el sabor principal.
También conocidas como rebozuelos, las chantarelas presentan un color amarillo o anaranjado y un aroma que puede recordar ligeramente al albaricoque.
Su sabor delicado permite utilizarlas en salteados, salsas, arroces y elaboraciones con huevo. Son especialmente apreciadas por su textura firme y por el toque aromático que aportan sin resultar excesivamente intensas.
Pese a su llamativo nombre, la trompeta de la muerte es una seta comestible muy apreciada. Su color oscuro y su forma irregular la hacen fácilmente reconocible.
Posee un aroma intenso y un sabor profundo, por lo que suele utilizarse para enriquecer salsas, arroces, guisos y platos de carne. También puede secarse y emplearse posteriormente como condimento.

Aunque depende de la variedad y de las condiciones climatológicas, el otoño es la época por excelencia para disfrutar de las setas. La humedad, las lluvias y las temperaturas moderadas favorecen su aparición en bosques y zonas de monte.
Algunas variedades también pueden encontrarse en primavera o proceder de cultivo, pero las setas silvestres de otoño poseen un carácter especialmente ligado al territorio y a la cocina tradicional.
Las setas necesitan una preparación cuidadosa. Antes de cocinarlas deben limpiarse correctamente, evitando que absorban demasiada agua. Siempre que sea posible, es preferible retirar la tierra con un cepillo, un paño húmedo o un cuchillo pequeño.
A la hora de cocinarlas, conviene utilizar temperaturas altas y no amontonarlas en exceso. De esta manera se doran correctamente y mantienen una textura agradable.
La sencillez suele ser la mejor opción: un buen aceite de oliva, ajo, hierbas aromáticas o una preparación a la brasa pueden ser suficientes para respetar su sabor, aunque también pueden combinarse con huevos, foie, trufa, carnes o productos de temporada para crear elaboraciones más complejas.
En Asador Don Joaquín entendemos la cocina como una forma de respetar el origen y el momento de cada producto. Por eso, nuestras elaboraciones evolucionan según la temporada y la disponibilidad de las diferentes variedades.
Durante la temporada de setas preparamos nuestro variado de setas, una elaboración en la que combinamos níscalos con otras variedades seleccionadas para ofrecer diferentes aromas, sabores y texturas en un mismo plato. Nuestro objetivo es conservar el carácter de cada variedad y trabajarla de una forma que realce sus cualidades.
Si quieres disfrutar de nuestro variado de setas, consulta su disponibilidad durante la temporada y descubre uno de los sabores más representativos del otoño en Don Joaquín.
De Domingo a Jueves, de 13:00h a 20:00h
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